Cólico lagrimal

Post-003

Existe un tipo de cólico que se da en el conducto lagrimal, derivado de causas culturales, y que provoca la incapacidad para llorar.

Ampliamente extendido, sus efectos y secuelas pueden llegar a resultar devastadores.

Su cura es tremendamente sencilla, pero al tratarse de una enfermedad muy poco estudiada, la sociedad en general desconoce su existencia y, por ende, el antídoto.

(Foto de Jarmoluk)

La Luna ha muerto

Post-002

Noche de niebla.

No hay Luna, ha muerto, mañana la entierran.

Por la larga calle andan universitarios errantes, oficinistas a medio gas y repartidores desorientados por el sentido de la vida.

Las farolas estallan a mi paso. Cada vez hay menos luz y la niebla es más densa, hasta que me quedo atrapado entre sus hebras.

Me siento en paz.

(Foto de Almudena Sanz Tabernero)

Subir la cumbre

Post-001

“Los fantasmas dan más miedo de lejos que de cerca” Niccolo Maquiavelo

¡Así que por fin te atreves a subir la cumbre de tu sueño!

Al principio sentirás vértigo: pero es lo normal, así que tú sigue. Cuando te quieras dar cuenta ya habrás ascendido un buen trecho, y el refugio desde el que partiste, a esa altura, parecerá una casita de juguete.

Los verdaderos problemas tendrán lugar a mitad de trayecto: el cielo se nublará, empezará a nevar y el sueño se tornará pesadilla. ¡Pero tú sigue! Que el miedo no te haga cerrar los ojos ni retroceder ante los fantasmas del camino. En cuanto te enfrentes a ellos, en cuanto les des un manotazo, verás que se diluyen como el humo. Pobres fantasmas, ingenuos e inocentes… ¡Demuéstrales que tú eres más fuerte que ellos!

Cuando estés a punto de alcanzar la cima andarás agotado. Siempre es así, puesto que es ley universal. ¡Que no te desmotive, sigue, siempre adelante! ¡Visualiza tu objetivo y presentirás lo cercana que está ya la cumbre! ¡Sigue aunque te tiemble el cuerpo, sigue aunque te duela hasta el más oscuro rincón de tu alma!

Solo cuando hayas sentido vértigo; solo cuando hayas pasado miedo; solo cuando te hayas enfrentado a los fantasmas; solo cuando cuerpo y alma hayan pagado íntegro el precio del éxito, alcanzarás la cumbre, tu cumbre, y tu sueño se tornará en tu vida.

Siempre merece la pena; y una vez repuesto, quizá te embargue el deseo de escalar una cumbre aún más alta.